¿Qué es la osteopatía sacro-craneal?

Para comprender más claramente esta técnica hay que partir de la base de que los huesos del cráneo poseen una micro movilidad o flexibilidad a través de las suturas craneales.

Osteopatía Sacro-Craneal

Además del ritmo cardiaco y respiratorio, existe lo que se llama en Osteopatía Ritmo Craneal. Este ritmo consiste en pulsaciones producidas por la producción y vaciado del líquido cefalorraquídeo que circula por la medula espinal desde el sacro hasta el cráneo produciendo el movimiento del sacro y los huesos del cráneo.

Solicita un osteópata

El osteópata es capaz de devolver a la normalidad todas estas estructuras mediante la Osteopatía Craneal, eliminando los bloqueos y devolviendo a éstos su movilidad.

Esta técnica es tan efectiva como suave, siendo segura y recomendada para personas de todas las edades (bebes, niños y adultos), así como personas recién operadas.

¿Cómo es una sesión con Osteopatía Sacro-Craneal?

Una sesión con Osteopatía Sacro-Craneal está formada por dos partes:

  • La primera de ellas es la más importante y común para cualquier tratamiento osteopático, y consiste en el interrogatorio al paciente (¿Cuál es el motivo de la consulta? ¿Qué problemas presenta? ¿Tiene alguna restricción de movilidad o dolor?, etc.)
  • La segunda parte consiste en poner en práctica las técnicas adecuadas para devolver la movilidad a las estructuras sacro-craneales a través de unos movimientos muy suaves y casi imperceptibles para el paciente.

Si no hay un problema específico, esta técnica osteopática nos ayuda a eliminar tensiones y bloqueos y a vivir en plenitud, aumentando nuestra vitalidad.

¿En qué principales afecciones te puede ayudar la osteopatía  Sacro-Craneal?

Las principales afecciones en el que la Osteopatía Sacro-Craneal te puede ayudar son:

Problemas emocionales (ansiedad, estrés, depresión), adormecimiento de extremidades, ataques de pánico, insomnio, bruxismo, migrañas, jaquecas, síndromes vertiginosos, acúfenos, dificultad de aprendizaje en niños, problemas faciales, pérdida de concentración, cansancio crónico, problemas emocionales o alteraciones del sistema inmunológico, dolores y problemas de espalda, tensión muscular, ect.