Síndrome del Piriforme. Ampliando conocimientos.

En el artículo anterior ya hicimos una introducción del síndrome del piriforme, explicando un poco este problema, enseñándoos un enfoque osteopático y mostrando unos cuantos consejos para prevenirlo.

En el artículo de hoy os vamos a ampliar la información sobre el síndrome del piriforme, ampliando un poco más en profundidad la información con respecto a este problema, dando una amplia visión anatómica para que se comprenda mejor, como se trabaja el músculo piriforme, y unas fotos con los estiramientos para prevenir este problema cada vez más común entre gente que hace deporte y más aun en gente que tiene afición a correr.

Síndrome del Piriforme. Introducción

Conceptos anatómicos en el síndrome del piriforme.

Lo primero que hay que tener en cuenta, como bien el nombre indica, que en el caso de un síndrome del piriforme o piramidal, en problema principal radica en este músculo.

El piramidal es un músculo pequeño de forma triangular situado dentro de la región de la cadera y de la región glútea. Se origina en la cara anterior del sacro y ligamento sacrotuberoso y en la parte superior del foramen ciático mayor. Su inserción la encontramos en el borde superior del trocánter mayor del fémur.

Teniendo en cuenta si la cadera está en flexión o en extensión este músculo nos puede tanto abducir como rotar la cadera de manera externa o interna.

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¿Por qué aparecen esas molestias cuando sufrimos el síndrome del piriforme?

En la zona donde encontramos el piriforme hay muchos músculos y tendones que componen la región de la cadera y de la zona glútea. Y como podemos apreciar en la ilustración el músculo piriforme está íntimamente ligado con el nervio ciático, puesto que sale de la pelvis por el agujero obturador y por debajo y en un 10%  ocasiones a través del piriforme.

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El síndrome del piriforme o piramidal, en muchas ocasiones no se reconoce como un motivo de dolor lumbar, se le relaciona como ciática por su semejanza en sintomatología ya que, como explicábamos, es debido a una compresión del nervio ciático por el músculo piramidal pero no en su raíz, que es idéntico en la presentación clínica de dolor lumbar asociado con afectación de disco intervertebral y presión de recorrido nervioso en L5, S1.

Es muy común en clínica encontrarnos a pacientes que poseen ambas patologías clínicas diagnosticadas de manera simultánea.

Explorando a fondo el síndrome del piriforme.

Sintomatología en el síndrome del piriforme.

Como en otras patologías el paciente acude a consulta movido por el dolor. Sobre todo localizado en la región de la cadera y glúteos y que en numerosas ocasiones se puede irradiar por la parte posterior del muslo hasta la rodilla.

En menos ocasiones el dolor llega hasta la pierna y el pie, lo que hace confundir al especialista con una hernia discal lumbar.

Los trastornos sensitivos y motores  son difíciles de darse y se relacionan con patologías discales. De ahí que mucha gente difiera a veces dolor lumbar.

Puede tener sensación de hormigueo y pesadez en la parte externa de la pierna.

Es común escuchar al afectado con síndrome del piriforme que le es difícil la posición de sentarse  y sobre todo hacerlo en un vehículo de asiento bajo. Así como la dificultad de adoptar la posición de cuclillas.

Solemos observar que la gente que sufre síndrome del piriforme se sientan apoyando una sola zona glútea dejando la parte afectada inclinada hacia arriba.

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Observación física en la confirmación de un síndrome del piriforme.

Las pruebas radiográficas que son examinadas por el especialista no revelan nada raro. Los estudios del ciático no están comprometidos. Pero, a la palpación, se encuentra una gran contractura que recorre de dentro a afuera y en oblicuo la zona glútea, en ella solemos encontrar un “punto gatillo” provocando  los síntomas de dolor y quemazón en el centro del glúteo, justo donde está comprimido el nervio ciático.

Al realizar el test de los rotadores externos de cadera estos están muy limitados, justo al contrario que los rotadores internos que dan excesivo movimiento y sin dolor.

Si hacemos las pruebas musculo-tendinosas de manera resistidas los resultados serán negativos ayudándonos a descartar la inflamación en la zona tendinosa.

Característico es observar los pies del paciente que cuando está tumbado boca arriba tiene el pie del lado afectado más rotado hacia fuera ya que posee hipertono del piramidal que es un músculo rotador externo de la cadera en esta postura.

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Masaje para el síndrome del piriforme.

Los masajes en la zona afectada ayudan a remover tejido cicatricial y aceleran el proceso de recuperación de los músculos y tendones.

Por eso, antes de estirar el piramidal, se debe movilizar la cápsula articular de la cadera para permitir un estiramiento más eficaz.

Las técnicas para el músculo piramidal pueden incluir el deslizamiento longitudinal con la rotación interna pasiva de la cadera, así como el deslizamiento transversal y la liberación longitudinal sostenida con el paciente tumbado de cúbito lateral. Y también masajeamos la zona sacroiliaca y lumbar baja.

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Prevención del síndrome del piriforme

La importancia de la preparación de los músculos y su relajación.

En cuanto al piramidal, cuanto más tiempo dediquemos a la prevención, mejores resultados obtendremos. Hay un gran abanico de técnicas preventivas que ayudarán a prevenir el síndrome del piriforme, como pueden ser las modificación en el equipo de trabajo, las posición al estar sentados, realizar reposos, al igual que adquirir rutinas para las actividades que sean repetitivas.

Todas ellas tienen un beneficio a largo plazo y es esto lo que creemos cuesta entender al paciente. No son resultados tras la realización de un solo día. 

El calentamiento, tanto en las actividades de la vida diaria como en los deportes y hobbies ayuda a preparar los músculos y los tendones para cualquier actividad que se vaya a hacer.

Si no dedicamos el tiempo suficiente, los músculos y los tendones estarán poco flexibles  y rígidos de manera constate e insidiosa. Produciendo una merma en la circulación sanguínea y evitando que la cadera quede bien irrigada por lo que los nutrientes no llegaran a la zona. Esto hará que el músculo y tendón se vuelvan tensos y quebradizos.

Antes de cualquier actividad se debe calentar a fondo todos los músculos y tendones que sean utilizados durante este deporte o actividad.

Para laprevención del síndrome del piriforme, como para cualquier otro problema,  tan importante como el calentamiento es la relajación, para su buena recuperación. Sobre todo en atletas o personas que hagan una actividad física activa.

Hay que ofrecer un tiempo a nuestros músculos  para que se relajen y  se recuperen tras una actividad física pesada.

Fortalecimiento muscular para el síndrome del piriforme.

Como en una cadena, el siguiente eslabón para prevenir el síndrome del piriforme, sería el fortalecimiento y condicionamiento de los músculos de la zona de las  caderas, glúteos y parte baja de la espalda.

De esta forma, al aumentar el tono muscular de estas zonas, prevenimos el problema en esta zona, ya que en la realización que implique esta musculatura existen más fibras musculares que podrán realizar sus contracciones para realizar los movimientos requeridos.

La relajación de los músculos implicados en el síndrome del piriforme.

Como parte importante en nuestro trabajo sería el enseñar los estiramientos de estos principales músculos y tendones para hacerlos más  flexibles y así evitar la mayoría de los problemas. Si estos músculos se encuentran tensos o duros, será más fácil llegar a la posible lesión.

Para mantener los músculos y tendones flexibles y elásticos, es importante realizar una rutina de estiramientos estructurada como podrían ser los que os mostramos a continuación.

Estiramientos específicos para el síndrome del piriforme.

El especialista nos proporcionará un programa de ejercicios de estiramientos para el síndrome del piriforme que el paciente los haga en su casa.

Estos estiramientos son esenciales para la recuperación. En fases agudas, se suele mandar realizar los estiramientos cada 2-3 horas durante el día para prevenir cualquier problema mayor.

A continuación os enseñamos los estiramientos más comunes que se suelen mandar.

Como observamos en la imagen nos sentamos en el suelo con una pierna extendida hacia fuera y al frente. Sostenemos el tobillo de la otra pierna y tiramos de él directamente en dirección al pecho. Repetiremos la misma operación con la otra pierna.

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Continuando en el suelo, con la cara mirando hacia abajo, doblamos una pierna debajo del estómago y nos inclinamos hacia el suelo. Repetiremos la misma operación con la otra pierna.

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Ahora con la pierna afectada cruzada sobre la otra, hacer rotaciones del cuerpo en sentido contrario.

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Otra forma de estirar el músculo piramidal sería poner en maléolo externo de un tobillo sobre la superficie anterior del muslo y con las dos manos abrazamos la pierna que queda debajo y presionamos hacia el pecho hasta notar tensión en el piramidal. Mantenemos 20 segundos y repetimos tres veces con cada pierna.

Podéis ver la imagen en el artículo del dolor lumbar.

Conclusiones

Como siempre, y no solo para el síndrome del piriforme, es la prevención como os hemos contado, esperamos que los consejos, información y sobre todo los estiramientos os sean de ayuda.